Saturday, May 10, 2008

Cuento de Navidad Parte 1

-Primero dijeron que eran 2, luego añadieron a la hermana de uno de ellos, y ahora ya son cinco los que vienen a cenar. Ya me habían advertido, pero aún encuentro dificil de creer la falta de tacto. Bueno, al menos nos preguntaron antes de venir...mhhh, de cualquier forma parece que E está muy emocionado de que vengan. Dice que D es simpático, ya veremos eso al rato- JC interrumpió sus pensamientos por el sonido de la cafetera; el café matinal estaba listo. JC se sirvió una buena taza y se dirigió al armario, abrió la puerta y de la caja del fondo sacó un par de bolsas de plástico, y se dijo a sí mismo. -Con esto veremos que tan simpáticos son estos mexicanos, hehe-.

Sentado en el tren D estaba seguro que no quería llegar tarde. Ya era suficiente el oso que estaba pasando llevando a tres personas extras al recalentado de Navidad de su colega del laboratorio que se llevaría a cabo en la casa de la novia del papá. D recordó que el papá de su estimado compañero E acababa de regresaba después de pasar varios años en una isla francesa al oeste de Madagascar como guardia forestal. D no se acordaba del nombre de la isla. No le importaba en ese momento. Lo único que le preocupaba es que ya era la una y aún estaban muy lejos de su destino. -Nos vemos a la una en la estación de tren- había dicho E la última vez que se vieron-. -Maldita sea- se decía D -van a pensar que por genética no podemos llegar a tiempo a ningún lado- La genética estaba en voga en Francia desde que el presidente Z logró hacer pasar una ley que autoriza los análisis genéticos en niños con el fin de identificar a los futuros criminales (sobre todo si son niños de origen tercermundista). D olvidó la génetica un momento y volteó a ver su reloj: 13:10 y siete estaciones para el destino. La verdad D no quería llegar con retrazo. Ultimamente odiaba llegar tarde a algúna cita. Había luchado desde su llegada a Francia, hacía un poco más de dos años, contra la famosa "media hora de los latinos". Refrán francés que perjura que ningún latino puede llegar a una cita con no menos de 30 mn de retrazo. -Al menos son puntales en su imputalidad- había comentado alguna vez algún personaje televisivo francés de cierto renombre mientras veía llegar a Iñárritu exactamente media hora tarde a su cita. D miró una vez más su reloj, las 13:17 y todavía faltaban 5 paradas de tren suburbano. -No vamos a llegar nunca- se dijo. -P, C y L habían tardado demasiado en escoger el vestido y los zapatos correctos- pensó D, pero no se atrevió a decir sus pensamientos en voz alta. En lugar de eso, sonrió a un chiste que acababa de hacer M esperando que así la espera fuera menos penosa.


-Por fin llegamos- pensó C. -No sé cuantos chistes más de M habría podido soportar. Primero me despiertan al alba y luego entre prisas y prisas no pude escoger bien la ropa y ahora tengo mucho frío. ¿Por qué nadie me dijo que a las afueras de París refrescaba tanto? Empieza mal esto, ojalá no nos vayamos a quedar mucho. Al menos espero que la casa del papá de E sea grande y con jardín-. C caminaba rápido por entre los charcos. Ya había dejado a todos los demás muy atrás en su afán de entrar en calor. Se detuvo de pronto cuando vió que ya no había camino y que frente a ella se continuaban sólo árboles arreglados en hileras; no sabía hacia donde se dirigía.

L estaba muy seria. Había venido con M desde Inglaterra a visitar a sus amigos en Navidad. Llevaban ya dos días en París y no habían visto nada todavía. Ella quería pasearse por la Sena, y ver los pintorescos puestecillos de libros y cuadros viejos que se instalan al borde del río cerca de Notre Dame. L quería ver los maravillosos edificios que su madre le había detallado de aquellos tiempos cuando había sido estudiante en París. L quería ver el Louvre, la torre Eiffel, la Concorde, en fin, quería comerse París de un solo bocado de tres días. Mientras caminaba entre la tierra fangosa rumbo a la "comida de los conocidos de D" como había denomiado al evento del día, se sentía muy lejos de ese bocado parisino. P se había acercado y le había dicho -Mira L, eso que ves a tu izquierda es la Sena justo antes de que entre a la ciudad-. -La Sena- pensó L -El río de la ciudad de la Luz, no podía tener una entrada tan poco monumental, tan llena de lodo, árboles pelones y casitas poco pintorescas-. Había querido ahoracar a P por su comentario. Para destensarse se dijó -ojalá nos vayamos temprano a visitar Paris. ¿Pero cuánto tiempo vamos a caminar en el lodo antes de llegar a la casa de estos cuates?-.

Dieron las 14:00. A P lo que le preocupaba era conseguir boletos para el concierto de Woody Allen en el teatro de Chatelet esa misma noche. -A lo mejor podemos comer rápido, tomar un tren no muy tarde y tratar de conseguir boletos de último minuto en las taquillas del teatro unos horas antes del concierto. Seguro todavía quedan. Tenemos que comer rápido-. P alcanzó a su hermana C y le dijo -C, vas a tener que comer rápido, no quiero que por unas cucharadas de sopa de más perdamos la oportunidad de ver a Woody Allen en concierto, dice papá que es una chigonería verlo tocar el clarinete-. Viendo como su hermana asentía, P se sientó satisfecha y fue a buscar a L para darle las mimas instrucciones. La comanda era "comer rápido pero sin ser groseros con los anfitriones". -Tendré que ser un poco más exigente cuando hable con D, para como es, seguro se querrá quedar por eternidades enteras para no herir sentimietos. Finalmente E es su amigo. En el peor de los casos dejamos a D y que luego nos alcancé directamente en el teatro-.

M pensó: -Woody Allen me da hueva. Si toca el clarinete como dirige, safo, safísimo. L podría decir que no puede aguantar más, que tiene que ir a ver París de noche. D, P y C irán al teatro y nosotros podremos pasearnos por París. Espero que L no quiera ir a cada esquina por la que pasó la suegra en sus años de oro, jeje- M recordó que la madre de L pasó acá los mejores años de su vida, vistiendo sueters a rayas, boinas caladas y sólo fumando cigarros franceses. Una sonrisa involuntaria se dibujó en la cara de M. La mamá les había comentado cuando se enteró que irían a pasar Navidad a París: -¡París el la ciudad del amor y la felicidad!...mmmhh...creo que por eso nunca dejé que tu padre me llevara a París de vacaciones-. M se preocupaba por la caminata parisina. No se sentía en muy buena forma física y podía correr el riesgo de agotarse y luego no podría llevar sus planes a cabo, aprovechando que sus amigos estarían en el teatro. Hacía pocas semanas M y L habían sentido una renovada y extraña pasión explosiva cuando se habían quedado solos en casa de un amigo. Sin saber muy bien por qué, M y L habían encontrado en hacer el amor en la cama de su amigo un afrodisiaco de alto alcance. M quería reintentar de nuevo la fórmula y ¡qué mejor que hacerlo en París! -Hoy va a ser una noche de locura- se dijo M sonriendo. 14:30, habían llegado por fin a su destino.

E los recibió en la puerta. -Bienvenus chers amis à notre humble foyer- dijo mostrando una calurosa sonrisa, que desapareció poco a poco al ver que la mitad de sus interlocutores no le habían comprendido. -Bienvenidouse- intentó decir después en un español algo oxidado. Los extraños se quedaron en las mismas y todo el mundo se limitó a sonreir.

D tradujo las instrucciones del día a sus conacionales.-Dice E que primero habrá una comida ligera: ostiones, foie gras, los chiles rellenos que trajimos, arroz y trufas de chocolate. Una vez hecho esto, y sólo porque somos una bola de mexicanos ávidos de sabores franceses típicos, vamos todos juntos a prepar un platillo muy especial: La suegra del papá de E fue a la granaja a comprar un chapón, que no es más que un pollo castrado, cuya carne, dicen, es más suave. Tiempo estimado de preparación: al menos 4 horas... y el líbido de M se puso en pausa.

Thursday, October 11, 2007

Mosqueteros 30 años después o el ataque de los abuelitos

Que sea por el hambre, la añoranza, la soledad, la conciencia social, y/o simplemente las ganas, todos los viejos grupos de los 60´s-80´s han vuelto a las andanzas.

The Who, The Rolling Stones, Deep Purple, Roger Waters, The Police, etc, son algunos de los personajes que nos han visitado en los últimos meses. Yo ya me había entusiasmado para ir a verlos todos. Desafortunadamente, cada boleto salía en no menos de 1/20 de beca (mínimo 80 euros para ver a Mick Jagger con el torso desnudo). Así que tuvimos que escoger un solo concierto. A lo mejor los lectores diferirán de nuestra elección pero nos decidimos por Sting y sus amigos: The Police.

La influencia hermaníl jugó un rol importante en esta decisión: Cuando yo recién empezaba a interesarme en el rock, hacía mucho que los The Police se habían separado. Sin embargo, mi hermano fue por muchos largos años un gran fan de The Police. Tenía posters, todos los acetatos y cassettes, y hasta una playera apestosa y rota que nunca se quitaba. Él y sus amigos se cortaban el pelo como Sting y usaban pantalones de mezclilla negros, sueters de rayitas y sacos largos.



Fuí a verlos, cierto, por las magníficas canciones que hicieron, pero también por la influencia desmedida que causan los hermanos mayores en ciertos momentos clave de la existencia.


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El concierto fue hace semana y media en el Stade de France. Nos atoraron con 62 euros por persona, y eso que compré los boletos más baratos. En consecuencia nuestros lugares estaban ubicados en la última fila de asientos del estadio. ¡¡¡¡Con decirles que hasta las pantallas gigantes que habían colocado a los dos lados del escenario se veían chiquitas!!!! Sting y Andy Summers medían menos de un centímetro, y al bataco (Stewart C.) ni lo pudimos ver. Nunca había pagado tan caro para ver tan poco...

Sin embargo, el juego de luces y el sonido estuvieron impecables. Y además teníamos una vista aérea privilegiada. Digamos que todo lo vimos con mucha perspectiva... Tocaron todos los clásicos por más de dos horas de concierto. Los chicos mostraron que a sus recién cumplidos 60 añotes aún saben mover a las masas.


Estuvo muy sabroso (pese a todo).

Tuesday, October 02, 2007

De lo perdido lo encontrado

El sábado fui a la expo Cycle en el parque de exposiciones. Mi objetivo era comprarme una bici plegable que pudiera guardar en mis casi 40 mts2 y así despistar a los maleantes que rondan estos barrios tan poco seguros del sur de Paris.

Las bicis estaban fantásticas,

pero todos precios eran absurdos.

Hasta donde tenía entendido, ¡las bicis eran el trasporte de los pobres y de los estudiantes!

¿En qué momento se perdió esta filosofía?
¿En qué momento circular en bicicleta de volvió fashion?
¿En qué momento se le ocurrió a Chanel, Dior y demás alimañas que nos podían robar el derecho a tener una bici sin chiste?

En fin, para lo único que me alcanzó la quincena que me da Conacyt fue para una reluciente inscripción al nuevo sistema de renta de bicis de la mairie de Paris.


La mairie de Paris acaba de instalar cerca de 1000 estaciones de bicis en todo Paris, o sea una estación cada ~300 mts. Cabe aclarar que Paris es una ciudad bastante pequeña, uno la cruza de norte a sur o de este a oeste en 1 hora de bici, 1 h de metro, 20 min en RER, 1:30 h en coche, ó 3:30 h a pié. Por lo general los destinos más frecuentados: tu bar favorito, tu kebab favorito, tu cafecito preferido, el cine más preferido, etc, están a ~30 min; 15 min si te pasas los semáforos y ruedas por las banquetas.

(cada puntito rojo es una estación, estás pueden albergar de 15 a 50 bicicletas).

La idea es muy buena y a prueba de robos. Aunque tiene sus bemoles. El pricipal, las bicis están hechas para resistir los malos tratos. El resultado, las bicis parecen tanques, y pesan cerca de 25 kilos.

¡¡Nada prácticos en una subida!!!

Parece que varias ciudades al rededor del mundo quieren instalar sistemas similares. Moscu, Chicago, NY, Washington, Praga, etc, ya pidieron su dotación de estaciones. A lo mejor el sistema llega pronto a la ciudad de la desesperanza. Por lo pronto les puedo decir que vale mucho la pena (me permitirá ahorrar para mi bici Dolce & Gabanna plegable y eléctrica).

Saludos

Saturday, September 29, 2007

Sopa de habas con bilis

México City es considerada como una de las ciudades más peligrosas del mundo. Las guías Lonely planet y Routard dan consejos de cómo vestirse para no llamar la atención y qué hacer en caso de que un robo o asalto ocurra. La embajada gringa cada dos por tres le pide a sus ciudadanos que si van de vacaciones a México eviten pasar por su capital...

Ayer en la mañana salí de mi edificio en el arrondissement 14 de Paris, fui por mi bici y ¡sopresa! NO ESTABA; La coqueta se fue con otro y ni siquiera un recadito me dejó. Tuve que irme a pié lleno de bilis y desando que el ladrón tuviera un accidente. Aún lo deseo...

¿La moraleja? Ahí les va: En todos lados se cuecen habas.